24 de febrero de 2024

En punto de las 9:30 de la mañana de este sábado 2 de diciembre, la comunidad perteneciente a la Escuela Infantil y Juvenil de Música de Banda “Rebeca Camacho Ocaña” originaria de Tlalpajahua, Michoacán, se reunieron en Calzada de Guadalupe para dar inicio a la peregrinación anual de esta institución creada para fomentar la fe en la juventud michoacana. 

Paola Téllez, Diego Castro y Uriel Monroy son jóvenes que ingresaron hace cuatro meses a la institución, en la que ya les han enseñado principios básicos para dirigir una orquesta y conceptos sobre la composición musical. Les es posible acudir a clases tan recreativas porque, aseguran, solo pagan 25 pesos por clase, las cuales son de aproximadamente dos horas, de lunes a viernes.

“Además de estar dentro de un grupo, también soy coordinadora de uno. Dentro del grupo, como vamos entrando, entonces nos están enseñando lo básico y principal de la música, como las notas, leer los tiempos…”, mencionó Paola.

 Al ser su primera vez en la peregrinación representando a la Escuela Infantil y Juvenil de Música de Banda “Rebeca Camacho Ocaña”, expresaban sentirse felices y emocionados por la experiencia, pero al mismo tiempo cansados y con sueño pues el trayecto desde Tlalpujahua hasta la zona norte de la Ciudad de México duró cinco horas.

Preveían que la caminata iniciara a las 10:00 am pero entre entrevistas al director y fundador, Octavio Martinez Camacho, así como la organización de poco más de mil participantes, todos tlalpajahuenses, arrancó casi 20 minutos después al ritmo de la banda.

 El peregrinar estuvo amenizado por bullas que representaban a cada municipio de la comunidad, asimismo, entre aplausos y el agitar de gorras blancas, familias enteras se aproximaban con ilusión y fe a la esperada Basílica de Guadalupe. 

La escuela infantil y juvenil incluyó a este tradicional evento, no solo a la plantilla estudiantil, también estuvieron presentes los docentes y personal administrativo, como Mario Moreno, coordinador de esta academia musical.

“Ser coordinador no solo es -coordinar- a la gente, es irlos guiando para que en eventos futuros, se abran camino en la música. Nuestro trabajo también consiste en el pase de lista, en cerciorarse que los chavos dentro de la escuela tomen clase, hay que animarlos”, aseveró Mario Moreno. 

Comentó que la comunidad estudiantil es muy amplia, pues admite alumnos desde los cinco hasta los 15 años. Sin embargo, hacen excepciones con jóvenes mayores para que nadie quede excluido, también hay adolescentes de entre 17 y 18 años que querían integrarse a la comunidad y les brindaron esa oportunidad.

“El año pasado vinimos con 5 autobuses, este año trajimos 22. Estamos animados, se siente muy bonito, es una emoción muy grande estar aquí”, concluyó el coordinador.

La concurrida zona de la Ciudad de México recibió con admiración a los alumnos, quienes anunciaban su llegada al son de canciones populares de banda y cánticos religiosos adaptados a este género, provocó que la tan ansiada entrada a la villa se retrasara casi 40 minutos. 

Era notable el orgullo de los peregrinos por pertenecer a Tlalpujahua, Michoacán. El rostro de chicos y grandes se iluminó cuando alrededor de las 11:30 de la mañana entraron a la explanada de la basílica. Ahí dentro ya no había distinción, era un mar de feligreses acudiendo por la misma razón: dar gracias a la Vírgen de Guadalupe. 

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